Seguro lo has vivido: acabas de disfrutar unos tacos al pastor o ese guiso casero bien servido, y de pronto el cuerpo te pide cama como si fuera domingo después de la comida familiar. Ese “mal del puerco”, como le decimos en México, tiene nombre científico: somnolencia postprandial, y responde a la pregunta común: ¿por qué da sueño después de comer?
No es cosa rara: estudios muestran que el 40.5% de los adultos mayores llegan a experimentar sueño excesivo después de comer. Y no solo pasa por comer mucho: la ciencia revela que influyen tus hormonas, el reloj biológico y hasta cómo maneja la glucosa tu cerebro.
En esta guía vamos a desmenuzar (literal y figuradamente) qué pasa en tu cuerpo después de comer, cuándo es normal y cuándo puede ser señal de algo más, y sobre todo, qué hacer para que ese bajón no arruine tu tarde.
¿Qué es la somnolencia postprandial y por qué da sueño después de comer?

Seguro has escuchado la frase: “me pegó el mal del puerco”. No es invento ni exageración. La somnolencia postprandial es el nombre médico para ese sueño que llega después de comer.
En palabras simples: cuando terminas tu comida, el cuerpo activa un modo “reposo y digestión”. Es como bajar la velocidad en carretera: el corazón late más tranquilo y tu energía se redirige a procesar los alimentos.
A esto se suma algo que explica Matthew Walker, experto en neurociencia del sueño: todos tenemos un bajón natural de alerta entre la 1 y las 3 de la tarde, parte del reloj biológico o ritmo circadiano. En México lo sentimos clarito: justo después de la comida, cuando toca regresar a la oficina o seguir con pendientes, el cuerpo pide siesta.
En pocas palabras, el sueño después de comer ocurre por dos fuerzas que se juntan:
- La digestión, que pone al cuerpo en pausa.
- El reloj biológico, que naturalmente baja la energía por la tarde.
Lejos de ser flojera, es tu organismo pidiéndote un respiro. Y sí, la ciencia confirma que ese descanso tiene sentido.
Causas científicas: lo que realmente pasa en tu cuerpo después de comer

Más allá de esa pausa digestiva natural que ya vimos, la ciencia ha descubierto mecanismos muy concretos que explican por qué da sueño después de comer. No es solo que “te llenas” o que “la sangre se va al estómago”: tu cerebro y tus hormonas también participan en este bajón de energía.
El cerebro baja el switch de alerta
Investigaciones muestran que las neuronas que producen orexina (las encargadas de mantenernos despiertos) se inhiben cuando aumenta la glucosa en sangre. Es como si tu cerebro apagara por un momento su botón de “mantener alerta”.
Hormonas del intestino que mandan señales de pausa
Tras comer, tu intestino libera hormonas como la colecistoquinina (CCK) que viajan al cerebro e indican que es momento de bajar revoluciones, favoreciendo la somnolencia.
Triptófano, serotonina y melatonina
Comer carbohidratos facilita la entrada de triptófano al cerebro. Allí se convierte en serotonina y luego en melatonina, sustancias que invitan al descanso. La evidencia aclara que este mecanismo tiene un papel menor en dietas normales, porque compite con otros aminoácidos y depende de la oscuridad para que la melatonina se active.
El empujón del reloj biológico
Como explica Matthew Walker, entre la 1 y 3 de la tarde todos experimentamos un bajón circadiano natural en la alerta. En México, coincide justo con la hora de la comida… y con las ganas de siesta.
El “mal del puerco” no es flojera. Es una combinación entre glucosa, hormonas intestinales, neurotransmisores y tu reloj interno. O sea, tu cuerpo está programado para echarte un bajón después de comer, y no tiene nada de raro.
Factores que aumentan el sueño después de comer

No todas las comidas te pegan igual. Hay factores que potencian el mal del puerco:
Tamaño de la comida
Entre más grande sea, más somnolencia posterior. En una investigación se señala mayor somnolencia con comidas mayores a 500–600 kcal.
Composición de macronutrientes
Carbohidratos de alto índice glucémico y grasas saturadas elevan más el bajón que una comida más rica en proteína y fibra.
Temperatura de los alimentos
Los platillos muy calientes amplifican respuestas hormonales postprandiales como CCK y GLP-1, asociadas a sensación de pausa.
Falta de sueño acumulada
Dormir poco amplifica el bajón tras comer y altera regulación del apetito.
Condiciones metabólicas
Resistencia a la insulina y diabetes favorecen somnolencia más intensa por fluctuaciones de glucosa.
En conclusión: porciones grandes, azúcares rápidos, grasas, comida muy caliente, mala noche y descontrol glucémico se combinan para dejarte con sueño.
¿Me da sueño después de comer es malo?
Tener sueño tras la comida, por sí solo, no es señal de alarma. Lo importante es distinguir:
- Normal: somnolencia leve, sobre todo tras comidas abundantes o ricas en carbohidratos.
- Alerta: si el sueño es diario y excesivo, afecta tu trabajo o se acompaña de mareos, dolor de cabeza o falta de aire.
La evidencia asocia la somnolencia postprandial intensa con hipotensión postprandial y con condiciones metabólicas como la diabetes tipo 2. Además, dormir poco o tener el reloj biológico desajustado potencia ese bajón.
Dormirse de vez en cuando después de comer no es malo; preocúpate si es diario, excesivo o viene con otros síntomas.
Cómo quitar el sueño después de comer: 5 soluciones prácticas

- Porciones moderadas: Las comidas grandes incrementan la somnolencia posterior; reparte mejor la ingesta a lo largo del día.
- Carbohidratos complejos + fibra: Avena, lentejas o arroz integral liberan energía de forma más pareja que azúcares rápidos; ayudan a evitar el bajón.
- Añade proteína y verduras: Mejora la indigestión y suaviza la respuesta después de comer, reduciendo las ganas de dormir.
- Camina 10–15 minutos: Movimiento ligero tras la comida favorece la alerta y acompasa la transición “reposo y digestión” sin caer en el mal del puerco.
- Duerme 7–9 horas por la noche: El déficit de sueño amplifica el bajón poscomida; prioriza un descanso suficiente y regular. Descubre cuántas horas debes dormir en nuestra guía completa.
Conclusión
El sueño después de comer es natural y tiene explicación científica. No es flojera ni algo raro: es tu cuerpo organizando energía y respondiendo a la comida y al reloj interno.
La clave está en manejarlo para que no afecte tu día. Aquí tres pasos simples que puedes aplicar desde hoy:
- Come con equilibrio: evita porciones enormes y prioriza carbohidratos complejos con proteína y fibra.
- Muévete después de comer: una caminata ligera basta para activar la circulación y despejar la mente.
- Cuida tu descanso nocturno: dormir bien reduce la intensidad del bajón después de comer.
La evidencia científica coincide en que estos cambios simples son suficientes para reducir la somnolencia postprandial y mantener la energía estable a lo largo del día. En resumen: si entiendes por qué da sueño después de comer y aplicas cambios básicos, el “mal del puerco” deja de ser un obstáculo y se convierte en una señal que tu cuerpo usa para pedirte equilibrio.
Preguntas frecuentes sobre el sueño después de comer
¿Por qué me da mucho sueño después de comer?
Porque se activa el modo reposo de la digestión y coincide con el bajón natural del reloj biológico. También pueden influir los carbohidratos a través del triptófano.
¿Qué alimentos provocan más sueño después de comer?
Las comidas ricas en carbohidratos simples (ej. pan blanco, refrescos, postres) favorecen picos de glucosa y el paso de triptófano al cerebro, lo que predispone al descanso. Porciones abundantes también incrementan las ganas de dormir.
¿Es malo dormirse después de comer?
No, si ocurre de forma ocasional y leve. Si es diario, excesivo o viene con mareos u otros síntomas, conviene consultarlo. La somnolencia intensa puede asociarse a hipotensión postprandial en ciertos grupos.
¿Cómo quitar el sueño después de comer rápido?
Muévete de forma ligera unos minutos y, si puedes, toma una siesta breve. Las siestas cortas y un buen descanso nocturno reducen el bajón al terminar de comer.
¿Qué pasa si siempre me da sueño después de comer?
Si es constante y fuerte, revisa hábitos de sueño y comenta el tema con tu médico. Puede relacionarse con hipotensión postprandial u otros factores que vale la pena descartar.
¿Cómo evitar el “mal del puerco” sin café?
Modera porciones, prioriza carbohidratos complejos y cuida tu sueño nocturno. Estos cambios ayudan a estabilizar la energía después de comer.
Referencias
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